Dulce es la venganza…sobre todo contra los trolls de patentes.

La justa venganza puede tardar mucho, dolorosamente mucho, pero parece que al fin está llegando, para golpear a los repugnantes trolls de patentes donde más les duele.

Ya me he explayado lo suficiente sobre los trolls y lo que se debe hacer para combatirlos.

En resumen, esto es lo que se debe hacer:

  • Limitar el uso de patentes: prohibir las reivindicaciones por un periodo previo a su adquisición.
  • Implementar una compensación obligatoria para los gastos del demandado si el fallo judicial le resulta favorable o si se retira la demanda.
  • Prohibir los agregadores de patentes que resulten en demandas judiciales.
  • Incrementar la precisión y el detalle requeridos para las descripciones de patentes, e implementar evaluaciones obligatorias de parte de técnicos expertos.
  • Lo principal: que no se patenten las ideas, sino su aplicación práctica y concreta.

¡Parece que algunas veces los legisladores norteamericanos leen mi blog! Por fin están haciendo algo al respecto, y no en cualquier parte, sino en el estado de Vermont, en el que se ha promulgado la primera ley contra los trolls.

Esta ley contiene muchas cosas interesantes, pero lo que más me gusta es que ahora una compañía acusada puede exigir al troll de patente el rembolso de todos los gastos legales en los que incurrió si logra probar que el troll actuó de mala fe.

Un agradecimiento especial por la aprobación de esta ley contra… a un troll particularmente desagradable y confabulador llamado MPHJ (¡cómo les gusta esconderse detrás de abreviaciones!).

Este troll se dejó llevar por sus travesuras corruptas hasta el extremo de llegar a bombardear a sus víctimas potenciales con cartas que les exigían pagar ¡deducciones de licencia de $1000! por infringir la patente de la tecnología utilizada en el escaneo de documentos y su envío por correo electrónico. Quizás al fiscal general de Vermont lo absurdo del caso lo inspiró para multar a MPHJ con $10.000 por cada carta enviada. Y por si no fuese poco, prosiguió con la aplicación de la ley anti-troll. ¡Bum!

Hay que reconocer que esta ley, a pesar de que contiene elementos buenos y alentadores, está lejos de ser la ideal. Por ejemplo, es necesario tratar los cinco puntos que expuse líneas arriba. Sin embargo, el proceso ha comenzado bien; después de todo no sólo se ha redactado una nueva ley, sino que ya se la ha aprobado. Es un buen comienzo.

Otro ejemplo de que aún no es ideal: para poder recurrir a esta ley, una compañía tiene que ser residente de Vermont (¿habrá que volver a registrar a KL?). Pese a ello, y considerando el creciente ruido y la exasperación propia de los americanos respecto a los parásitos de patentes, es posible que esta práctica legislativa pronto se propague a otros estados, y de ahí no dista mucho a que se convierta en una ley federal.

Otros calamidades que sacuden a los trolls:

El fiscal general del estado de Nebraska expresó de forma inequívoca su rechazo a los abogados tras el incidente de MPHJ. En el estado de Minnesota, los trolls de patentes han sido ¡prohibidos de inmediato! Un legislador de New York está promoviendo en una ley muy prometedora contra los trolls de patentes, que incorporaría la pre-evaluación de parte de expertos de toda demanda de patentes en la oficina de patentes norteamericana antes de que llegue a los estrados judiciales.  La Casa Blanca parece haber hecho caso a las preocupaciones del Presidente Obama, pues se han introducido algunas acciones presidenciales y se está enviando una propuesta de ley al congreso a favor de la protección de las empresas contra la extorsión de los trolls de patentes. Por último, el senado norteamericano está considerando siete leyes para su aprobación, todas contra los trolls de patentes.

En general, como podemos ver, las cosas están mejorando. ¡Ya era hora! Aún resta mucho por hacer, pero ahora queda claro que sí se puede y que no es sólo una ilusión. El camino será sin duda arduo y largo y con giros inesperados. Y eso nos concierne directamente ya que pronto volveremos a trenzarnos en batallas contra los codiciosos trolls. Ya dije que la batalla será hasta la última bala: la última que les quede a los trolls. Y podemos unirnos a las otras compañías IT para luchar juntos y no rendirnos. Sólo entonces será posible librarnos de los parásitos de patentes de una vez por todas. A propósito, parece que los ‘grandes’ de la industria han escuchado mi llamado, pues han dejado de negociar con los trolls. Los grandes se nos unirán para pelear legalmente contra esta peste de los trolls.

Y será una pelea dura y costosa, pero si no la encaramos el futuro será más difícil y será un agonía dolorosa perder sumas incluso mayores de dinero a manos de mugrosos trolls, en vez de invertirlo en algo (nuevas tecnologías) que valgan la pena y beneficien a la humanidad. Por todo esto, nuestra posición es firme. No cederemos ante la escoria que son los trolls. Porque la razón está de nuestro lado. No nos rendiremos nunca, “pelearemos en las playas”, con todos los medios posibles. ¡Venceremos!

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